miércoles, 20 de mayo de 2009

ADIÓS A MI BICI

Ayer, mientras pasaba por mi antiguo barrio con motivo de la búsqueda de piso, que espero vuelva a ser mi barrio de nuevo, ya que no quiero vivir en otro sitio que no sea el centro de esta ciudad, vi que en el sitio donde dejé aparcada mi bici no había nada. El día anterior pasé también y la vi en su sitio, pero ayer fue distinto, lo primero que pensé es que me la habían robado, cosa a la que debía resignarme, pero fue peor, alcé la vista y en el palo donde estuvo atada, en su lugar había una pegatina de la grúa de este excelentísimo Ayuntamiento dirigido por el señor Jordi Hereu, que por lo que parece decidió, por orden de los Mossos de Esquadra, llevársela. Así que no tuve más remedio que acercarme al depósito a buscar lo que era mío. Tras hablar con la persona más simpática que hay en la faz de la tierra (entiéndase la ironía), fui a ver si se encontraba mi bicicleta y tras ver que me habían petado los candados que ya cuestan una pasta, encima me dijeron que tenía que pagar 63€ de multa por estar mal aparcada y según el estupendo reglamento de circulación y estacionamiento, si no puedes aparcar tu bici en los aparcamientos dispuestos para tal cosa, pues no la aparcas, eso es lo que me dijo la persona más simpática que hay en la faz de la tierra (entiéndase de nuevo la ironía), así que nada, además de haber sido robado les tengo que pagar, una injusticia más en este país en el que de la crisis se aprovechan los mismos que también se aprovechan en las épocas de vacas gordas. En fin, no sé definir cómo me siento, mejor lo diré con música, con la canción "Tranqui, tronqui" de Sergio Makaroff, la diferencia entre su historia y la mía es que mi bici no era una Mountain Bike ni tampoco me la robó un yonki, sino alguien peor.
P.D: la de la foto no es mi bici, pero sí es del mismo modelo.

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