Evidentemente no voy a dudar el sentimiento del tango para alguien que haya nacido en Argentina, como es el caso del gran Andrés Calamaro, a quien ya puse la semana pasada. Como tampoco discutiré el amor al tango de alguién que se siente en casa cada vez que viaja a Buenos aires todo y tener el corazón zaragozano, como es otro grande, Enrique Bunbury, quien también puse tanto en su faceta en solitario como en su etapa con Héroes del Silencio, los cuales me hicieron vivir uno de los momentos más intensos y emotivos de mi vida. En el caso de que yo tuviera que elegir un tango no lo tendría fácil, dudaría entre muchos, sobretodo entre "Alfonsina y el mar" de Ariel Ramírez y Félix Luna, "Malena" de Homero Manzi y Lucio Demare, "Por una cabeza" y "Volver" de el mayor exponente del tango, Carlos Gardel, o, para acabar, el que la pareja Bunbury-Calamaro escogió para interpretar a dúo, "Confesión", de Enrique Santos Discépolo, tema que, como la mayoría de los tangos, habla de la tristeza en las cosas del amor y del despecho.
LA HABITACIÓN ROJA / CREAR
Hace 1 año

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